Editoriales


Cayo Ayala, Secretario General
FeMPINRA

Diálogo social y trabajo digno



En los últimos tiempos venimos asistiendo a una crisis global de dimensiones todavía no muy claras, que viene afectando el empleo y que pone en tela de juicio las políticas neoliberales más salvajes y la autosuficiencia del Dios Mercado, que con su teoría del derrame, producto de la políticas del consenso de Washington, iba a implicar la autorregulación y la salida a todos los problemas económicos y sociales que nos aquejaban.
Desde hace largo tiempo se habían alzado voces que alertaban acerca del peligro de esta concepción y la necesidad de dotar de justicia social a las relaciones globales, por tanto propiciaban la mayor intervención del estado en políticas públicas y el centralismo de los sectores sociales, entre ellos las organizaciones sindicales como garantes de un trabajo digno como estrategia para la inclusión social y la reducción de la pobreza.
Sin duda las crisis requieren ser sobrellevadas con políticas acordes y grandes consensos para ser del trabajo el nuevo norte de la integración social en el mundo, pero también implican oportunidades para comenzar a diseñar un esquema que responda más a la centralidad de la producción y el trabajo, al humanismo y deje de lado las sinrazones de la especulación financiera.
Nuestro sector, el marítimo, portuario y naval, precisamente ligado al comercio exterior no resulta ajeno a la realidad que nos toca vivir. Es por ello que ante los grandes momentos cruciales de la historia resulta necesario que los actores del diálogo social: Estado, Organizaciones Sindicales y Empresarios nos pongamos a diseñar con amplitud de criterio y teniendo la mirada muy firme hacia el hombre que trabaja y hacia el resguardo de la soberanía nacional, las herramientas y los mecanismos que instauren no sólo soluciones de fondo que nos permitan preservar el empleo y los marcos operativos, sino que instauren un mecanismo y una cultura de mayor comprensión y de mayor coparticipación en este verdadero momento fundacional que requiere cogestionar instrumentos y acciones para el bienestar de nuestro pueblo y de nuestra nación.
Se ha dicho muchas veces que es en momentos de crisis donde más deben reforzarse los mecanismos de protección social. Es por ello que la preservación del empleo decente, el trabajo seguro, el diálogo social permanente, la capacitación y formación continua y la responsabilidad social empresaria resultan los imperativos del ahora.
Debemos comenzar por hacer un diagnóstico común, que reconozca nuestras falencias y ponga en claro las asimetrías y los desafíos que nuestro país tiene en el sector que representamos, vital para el futuro de nuestra patria. Con vistas al bicentenario es hora de un gran consenso nacional del trabajo y la producción de nuestro sector, es hora de dejar de lado miradas cortoplacistas y pensar aquella Argentina grande precisamente grande porque cuando gobernar era dignificar a través del trabajo, la percepción de los problemas nacionales y la solución de los mismos adquiría una visión estratégica.
Valoramos los enormes esfuerzos del gobierno nacional en poner como centro de todas las políticas públicas la preservación del empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores. Los actores de la producción y del trabajo debemos reafirmar e intensificar, con propuestas y acciones concretas esa política nacional, para que precisamente la salida de la crisis, estoy seguro ocurrirá más temprano que los agoreros del libre mercado pretenden, consolide un modelo de mayor cohesión social, mayor diálogo y tenga al trabajo como centro de todas nuestras miradas, nuestra acción cotidiana y nuestra responsabilidad como dirigentes sindicales.
Debemos resaltar lo señalado por la Organización Internacional del Trabajo en su Declaración sobre la Justicia Social para una Globalización Equitativa del 10 de junio de 2008 que “…el diálogo social y la práctica del tripartismo entre los gobiernos y las organizaciones representativas de trabajadores y empleadores tanto en el plano nacional como en el internacional resultan ahora más pertinentes para lograr soluciones y fortalecer la cohesión social y el estado de derecho, entre otros medios, mediante las normas internacionales del trabajo…”.
Es hora de diálogo sobre la base de la dignificación del trabajo, los trabajadores y el trabajo digno que sostenga el núcleo central de la justicia social que es la base de la cohesión y equidad como sociedad.
Es hora de actitudes de grandeza y de miradas profundas, es hora de hacer realidad una Argentina con trabajo y felicidad para los que menos tienen, es hora de hacer carne y acción en todos nuestros días aquélla máxima de Eva Perón, la abanderada de los humildes, que todos entendamos que donde hay una necesidad debe nacer un derecho.

Cayo Ayala
Secretario General


 

 

 

 

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